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Uruguay: “Sustitutos” de la leche copan las góndolas

Posteado en Otros     noviembre 20, 2017

En paralelo a la crisis de la industria láctea, a las trabas que impuso Brasil al ingreso de productos y al paro sindical que por estos días afectó el abastecimiento en el mercado interno, otro fenómeno que no se lleva los reflectores figura en la agenda del sector en Uruguay: las «leches» de origen vegetal están ganando espacio en las góndolas.

Las hay de soja, almendra, coco, avena, arroz y hasta de quinoa y en los mercados más desarrollados ya captaron el interés del consumidor. Las cadenas de supermercados locales identifican que estos productos —que en su consumo sustituyen a la leche de vaca— integran una tendencia que tarde o temprano prenderá entre los uruguayos.

Más allá de la archiconocida Ades, que proviene de Argentina, las grandes superficies también exhiben marcas como The Bridge y Scotti (italianas), Ecomil y NaturGreen (españolas), Blue Diamond (EE.UU.), Ducoco y Yoki (Brasil) y Pura Vida (Uruguay).

«Crece el consumo de sustitutos de leche en un escenario donde el desempeño de las leches frescas y larga vida no avanza al mismo ritmo. Nuestros indicadores muestran una performance cercana al 30%», indicó Matías Rodríguez, gerente comercial de Groceries de Tienda Inglesa. Esta cadena de supermercados amplió su oferta el último año al incorporar dos líneas de producto nuevas, con lo que se llegó a un total de cinco. Esto supuso 15 artículos nuevos en el segmento. Como resultado, «el espacio destinado en góndolas ha crecido en nuestras tiendas», dijo Rodríguez.

La categoría también se ha estado desarrollando en los supermercados de Grupo Disco Uruguay en los últimos tiempos. «Venimos trabajando desde fines de 2009 el nuevo segmento de alternativos que se agregan a la soja que ya teníamos con Ades. Cada año van en aumento, tanto en cantidad de referencias como en cantidad de marcas», indicó el gerente de Relaciones Institucionales, Miguel Penengo.

En esta cadena no hay una definición preestablecida de espacios («depende de la capacidad de cada local»). En principio, esas bebidas alternativas están definidas dentro de la categoría jugos líquidos. No obstante, «a medida que el surtido aumentó en algunos locales como en el nuevo Fresh Market de Punta Carretas, logramos generar un espacio cerca del sector lácteos y también en exhibiciones programadas junto con otros artículos, por ejemplo, en los programas de desayunos saludables», explicó Penengo. «Vamos en camino de lograr exhibirlas en mayor cantidad de locales, al lado de las leches en caja», añadió.

En un país de alto consumo de lácteos como Uruguay, estas alternativas a la leche aún tienen un bajo peso dentro de la categoría «leche y sustitutos». En Tienda Inglesa representan un 3% y en Grupo Disco un 5%, informaron sus voceros, pero hay coincidencia en que están ganando terreno año a año.

Según datos proporcionados por la consultora Euromonitor, el consumo de productos alternativos a la leche sumó US$ 18,1 millones en 2017. La cifra se alcanzó tras un crecimiento de 7,2% en promedio anual en el período 2012-2017 a precios constantes. Ese ritmo es más acelerado que el observado a nivel mundial (3,6%). Aunque aún no alcanza las tasas de Europa Occidental (11,5%), se asemeja a las de América del Norte (7,6%) y contrasta con el descenso del consumo en América Latina (-2,7%).

Los “impostores”

En junio de este año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que los productos puramente vegetales no pueden comercializarse bajo denominaciones como «leche», que quedaron reservadas a los productos de origen animal. Esa decisión puso fin a la disputa entre la empresa alemana Tofutown y la asociación Verband Sozialer Wettbewerb, que lucha contra la competencia desleal. En su sentencia, también se restringen las expresiones «nata», «chantillí», «mantequilla», «queso» y «yogur» solo para derivados de la leche.

En EE.UU. también se generó revuelo con la denominación y senadores del Partido Demócrata plantearon un proyecto de ley al respecto. No obstante, según la Asociación de Alimentos de Origen Vegetal, hay jurisprudencia que los avala: en 2015 el mercado Trader Joe’s ganó el derecho a mantener su «leche de soja» etiquetada de esa forma.

Mientras tanto, la leche de almendra y de coco sigue multiplicando sus ventas, incluso en cafeterías como Starbucks, que las ofrecen en sus macchiatos.

En Uruguay, en tanto, el crecimiento del consumo de estos productos es seguido de cerca. «En este momento no lo estamos viendo como una amenaza. Sí es un tema que está sobre la mesa y que hay que considerarlo, por supuesto», reconoció la economista Mercedes Baráibar, coordinadora de comercio exterior dentro del Área de Información y Estudios Económicos del Instituto Nacional de la Leche (INALE).

Se estima que el consumo por habitante es 230 litros de leche equivalente, es decir, leche y derivados (como yogur, quesos, helado, etcétera). El nivel es «muy elevado» en la comparación internacional, ya que el promedio mundial es de 115, con países de África que consumen 50 per cápita y de la Unión Europea que superan los 270.

Según datos del INALE, el 44% de los lácteos consumidos en Uruguay es leche fresca y un 32% quesos. Le siguen en importancia los yogures (8%), dulce de leche (6%), leche en polvo (5%), helados (2%), manteca (2%) y otros productos (1%).

Baráibar destacó que «las proteínas y el calcio que tiene la leche son insustituibles por otras bebidas». Este concepto también es promovido por la Federación Panamericana de Lechería.

Dado que el mercado interno «ha llegado casi a su techo», todo punto de producción adicional de leche se exporta, explicó Baráibar. «Si tuviéramos mayor poder adquisitivo, consumiríamos más, porque para consumir quesos y yogures se necesita un poder adquisitivo importante», explicó. En tanto, la industria láctea ha incorporado versiones «deslactosadas» (como los yogures Colonial y los quesos Farming y Talar).

Perspectiva alentadora

Esa barrera que impone la billetera también es un obstáculo para las alternativas vegetales, ya que son mucho más caras si se comparan con el precio tarifado del litro de leche de vaca ($ 24). El precio de la de soja —que es la más consumida en supermercados uruguayos—, está entre los $ 75 y $ 80, mientras que la mayoría de las otras variedades sitúan sus precios entre $ 150 y $ 200. Penengo indicó que luego de las bebidas de soja, las más consumidas son de almendras, avena y arroz (en ese orden).

En Grupo Disco creen que la perspectiva para esta categoría «es alentadora». En Tienda Inglesa, en tanto, consideran que los cambios en los hábitos de consumo de estos alimentos «vinieron para quedarse».

FUENTE: El País